Mano de obra mexicana para el campo de EEUU
Aunque sean muchos los que cultivan el tópico sobre la inmigración como una mano de obra que “roba” el trabajo a los nativos, la inmigración masiva casi siempre va asociada a la aparición de amplios segmentos laborales que la mano de obra local no basta para ocupar o no considera suficientemente atractivos. De hecho es corriente entonces que los sectores empresariales implicados pidan a los Estados políticas de inmigración que formalicen tratados con otros países para conseguir flujos importantes de trabajadores, casi siempre de forma temporal. Un ejemplo histórico excelente fueron los programas “bracero”, que llevaron unos cuatro millones de agricultores mexicanos a EEUU a partir de los años cuarenta.
En EEUU, ya durante el siglo XIX, los jornaleros mexicanos fueron fundamentales para la expansión ranchera o la eclosión del cultivo de la fruta en California (aunque también lo fueron en la minería o en los ferrocarriles). Pero tras la revolución mexicana de 1910, de la que el país tardó mucho en recuperarse, y con el crecimiento económico de EEUU asociado a la primera guerra mundial y al boom de los años veinte, la mano de obra mexicana fue incorporada de forma masiva. Leer más de este artículo
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