The Idea of Demographic Transition and the Study of Fertility Change: A Critical Intellectual History


Simon Szreter

Este verano tengo la suerte de contar con la colaboración de Borja Domingo Fernández, que consiguió una de las Becas CSIC de introducción a la investigación para 2011. Una de las tareas que está realizando es el seguimiento de las críticas a la Teoría de la Transición Demográfica en la literatura especializada. Lo que presenta aquí es el resumen de un artículo especialmente importante, escrito por S. Szreter:

(Simon Szreter es Professor of History and Public Policy en la University of Cambridge, y uno de los creadores de la web History & Policy)

Szreter, S. (1993). “The Idea of Demographic Transition and the Study of Fertility Change: A Critical Intellectual History.” Population and Development Review 19 (4): 659-701.

Resumen del artículo

El texto de Simon Szreter es una revisión crítica del desarrollo de la Teoría de la Transición Demográfica (TTD), que se erigió en los años 50 como principal paradigma en demografía. De ahí el interés en relacionar su desarrollo intelectual y su proceso de institucionalización en esa corriente que Dennis Hodgson califico como “ortodoxia”, y que dominó la esfera académica hasta bien entrados los años 70, cuando el revisionismo apareció en escena (Hodgson 1988).

Hodgson distingue la demografía anterior y posterior a los años 50. Sostiene que los demógrafos de la posguerra mundial estaban mucho más influidos por consideraciones políticas. Sin embargo, Szreter, considera que “the demographic study of fertility was already, before the 1950s, thoroughly influenced by policy considerations. The idea of demographic transition was itself the product of a particular conception of social science as a guide for policy” (Szreter 1993: 660). La diferencia fue que de 1945 en adelante hubo un sostenido periodo de aplicación política y remodelación de la teoría. La TTD clásica no había recibido demasiada atención institucional, mientras que la remodelación teórica de Notestein y Davis obtuvo un protagonismo sin precedentes, auspiciado por factores externos, como Hodgson ya apuntó en su día. Szreter muestra que la TTD ha sido apoyada hasta nuestros días por diversas organizaciones –ONU, Banco Mundial-, pese a incoherencias y refutaciones que la inhabilitan como teoría.

Para la TTD clásica el equilibrio poblacional con baja presión demográfica era la última parada, tras la industrialización. El ajuste de la población –a través del control de la fecundidad- vendría tras la modernización. Pero en la posguerra se necesitaba una reformulación teórica para fundamentar políticas prácticas. La remodelación de Notestein supuso un segundo nacimiento de la TTD, que gozó de un éxito y un protagonismo que antes no había conocido. La preocupación clásica de la TTD –el fantasma de la despoblación en Occidente- quedó desfasada, y las miras comenzaron a centrarse en los países del Tercer Mundo.

El traslado de esta preocupación política al campo demográfico confirió a la TTD su salto de gloria. El soporte institucional fue el principal factor (externo) de ese renacimiento. La preocupación por la fecundidad se desplazó desde la esfera doméstica hacia la exterior, concretamente los países subdesarrollados. El afianzamiento de la ortodoxia se produjo gracias a un triple cambio:

  • Institucional. Tras la II Guerra Mundial en USA existía una aceptación generalizada hacia la intervención económica y política del Gobierno, justificada por la popularidad del New Deal y el intervencionismo de entreguerras. Los administradores de estas políticas requerían proyecciones deemográficas, gracias a lo cual el desarrollo técnico-metodológico de la demografía recibió un gran impulso. Asimismo, otras fundaciones de carácter privado como la Rockefeller o la Ford comenzaron a apoyar con sus fondos investigaciones relativas al control de la fecundidad.
  • Intelectual. El nuevo planteamiento de la TTD legitimó la planificación gubernamental, de hecho, la nueva versión de la TTD era una llamada a la acción política.
  • Político. La Guerra Fría y los procesos de descolonización generalizados. La descolonización suponía un enorme riesgo para la seguridad de los países ricos, por el riesgo de propagación del comunismo entre los más pobres. De ahí que la acción inmediata en el control de su fecundidad se tornase esencial para la corriente demográfica dominante.

El planteamiento clásico de la TTD no auguraba resultados rápidos en el control de la población, ya que consideraba esencial el previo cambio económico, político y social, con un largo proceso de adaptación: “Only thorough and widespread economic development, bringing in its train the social and cultural changes associated with modern democratic polities, could in due course ensure the prosperity necessary for future demographic stability” (Szreter 1993: 667). Notestein por su parte, en los primeros años de la TTD, se centró en la relevancia de los factores culturales, el contexto social y los valores, para el control de la fecundidad: “Notestein saw fertility behaviour as culturally embedded and stressed the need to approach its modification through attention to the complexities of demand (changing the setting in which intentions and motivations formed), rather than the simpler issue of mere supply (the provision of contraceptive information and devices)” (Szreter 1993: 667).

A finales de los años 40 los nuevos teóricos de la TTD, como Notestein o Kingsley Davis, empezaron a promover con fuerza la aplicación de family planning policies en los países en la fase demográfica pretransicional. La acción política se volvió prioritaria para ellos. Notestein consideraba que “the problem is too urgent to permit us to await the results of gradual processes of urbanization, such as took place in the Western world” (Szreter 1993: 672). Daba la vuelta, así, a la lógica aplicada por la TTD tradicional, que hubiera calificado estos intentos –que esquivan el proceso completo de modernización- como erróneos y efímeros. El siguiente párrafo sintetiza de forma concisa el key change teórico de la TTD: “Insofar as the study of fertility change is concerned, the key conceptual change to the theory of demographic transition was the modification whereby fertility was no longer viewed as the ultimate dependent variable- the final outcome due to other necessarily prior manifestations of economic, social, and cultural modernization. Instead it came to be viewed as something that historically had occasionally changed relatively independently of these other forces and as something that could and should be changed by interventionist policies designed to work in advance of other measures aimed at effecting wider social, economic, and cultural change” (Szreter 1993: 670).

La remodelación  respondía a un doble motivo: corregir los incumplimientos de la ley básica de la TTD, en la que la modernización precede al descenso de la fecundidad (puesto que en Francia y ciertas regiones de Europa del Este la relación fue inversa); y por otro lado, “to mantain its relevance in the changed circumstances of the postwar global economy” (Szreter 1993: 683). Notestein percibía la TTD “not merely as a historical generalization but also as a predictive instrument for control of future events and for policy formulation” (Szreter 1993: 671).

Así, para los nuevos teóricos de la TTD la lógica desarrollista -planes integrales de desarrollo en los países pretransicionales- fue sustituida por una defensa de planes proactivos de family planning. Esto se justifica porque la ausencia de control de la fecundidad en la fase inicial del crecimiento económico impediría que esta tendencia se consolidara, ya que el desfase de las tasas vitales conllevaría un mayor gasto en alimentos y, consecuentemente, menor acumulación de capital productivo y menores inversiones en infraestructuras. De esta novedad teórica se derivó, tanto en las esferas académicas como del ámbito político, el impulso a políticas de planificación familiar y de una mayor investigación en lo relativo a la fecundidad. Estas cuestiones pasaron al primer plano en la demografía norteamericana, que tenía como centro neurálgico la Office of Population Research de la Universidad de Princeton.

¿Qué factores condujeron a esta renovación teórica de la TTD? Fundamentalmente factores externos a la propia demografía. El contexto socio-político y económico a escala mundial fue fundamental. Los intelectuales liberales de Estados Unidos estaban alarmados por las amenazas a la seguridad y el dominio planetario estadounidense. Los procesos de independencia de las ex-colonias eran percibidos como un factor de riesgo para Estados Unidos, puesto que eran países pobres en los que se percibía como más probable la difusión del comunismo. Los temores se acentuaron en 1949, cuando en China las fuerzas de Mao Tse-tung se hicieron con el control del país, y fueron a más cuando en el año siguiente explotó la Guerra de Corea. Asia del Este era un polvorín en el que actuar de forma urgente, si se pretendía disipar el fantasma del comunismo en aquella parte del globo. La clave se buscó en la demografía, y buena parte de los estudios de Princeton se centraran en aquel lado del pacífico. Esto explica en buena medida la remodelación teórica de Notestein, y el impulso académico-intelectual y político al control de la fecundidad, tanto en la adopción de políticas proactivas, como en el impulso económico –por parte de instituciones públicas y privadas- a la investigación sobre el control de la población en el mundo subdesarrollado. Princeton dejó ya de preocuparse por la demografía doméstica, y la labor fundamental de la Escuela se centró en la escena internacional. Nótese aquí la enorme relevancia de Princeton en la orientación de política internacional de los Estados Unidos. De hecho, Princeton se erigió en guía principal para la política exterior de la Administración estadounidense.

La institucionalización de la TTD supuso que “the international family planning industry mushroomed into existence from the mid-1960s on such a scale and with such determination (…) that isolated warnings from some, to the effect that the analysis and policy underlying this supply-centered activism might be in any way flawed or inadequate, went largely unheeded” (Szreter 1993: 682). Esta remodelación teórica no se hizo sin problemas. La lógica clásica de la TTD mantenía una relación de causalidad unidireccional, mientras que con la nueva remodelación del modelo, la generalidad y la ambigüedad explicativa se hicieron notables. Se trata de abordar el problema del descenso de la fecundidad considerando factores que antaño se ignoraban, pero esta extensión de la causalidad abre tanto la teoría que es un sinsentido denominarla como tal.  “… the modernized version of transition theory was itself conceptually indeterminate and could not generate unambiguous testable hypotheses regarding the specific causes of fertility change” (Szreter 1993: 686).

Así pues, la TTD ha seguido siendo un marco teórico inadecuado para estudiar las causas de los cambios en la fecundidad. Pese a ello, el soporte institucional, económico, político y académico permitió que permaneciera indiscutida. La TTD “…has continued to provide both a ready-made rationale for policy activism and a convenient projection tool for forecasting demographic futures under varying assumptions as to policy effectiveness (…), it is in this utility for the family planning industry that helps to explain the survival and persistence of the idea of demographic transition” (Szreter 1993: 686). Hasta finales de la década de los 70, con el auge de las corrientes liberal-desarrollistas no empezará el revisionismo a erosionar su protagonismo.

Como conclusión, Szreter pone en evidencia la continua interrelación entre la evolución de la demografía estadounidense y sus intereses políticos. La evolución y los problemas que presenta la TTD la invalidan como marco interpretativo, pero su utilidad como guía y justificación intelectual para la intervención política la ha erigido en principal centro de atención demográfica. “As a linear, evolutionary, classification scheme, it was an archetypical construct for simultaneously specifying and justifying the direction that active policy should follow (…) For Notestein, transition theory not only showed what happened in the West and what could happen elsewhere but also what ought to happen” (Szreter 1993: 689). Así pues, la ortodoxia intelectual y metodológica –básicamente, por su asunción en las instituciones políticas- ha eclipsado cualquier otro intento de dar cuenta de los cambios en la fecundidad, lo que ha supuesto un predominio de una metodología conservadora con serias limitaciones explicativas.

En definitiva, “as a heuristic to guide detailed research aimed at understanding how fertility changes in specific historical circumstances, the idea of demographic transition is not unnecessary but also inappropriate (…) the study of fertility change needs emancipation from the dominance of the abstract idea of demographic or fertility transition” (Szreter 1993: 692).

Referencias

  • Arango, J. (1980). “La teoría de la transición demográfica y la experiencia histórica.” Reis(10): 169-198.
  • Notestein, F. W. (1945). Population – The long view. Schultz, Theodore William -Ed-, Food for the world, Chicago, University of Chicago Press: 36-57.
  • Hodgson, D. (1983). “Demography as social science and policy science.” Population and Development Review 9(1): 1-34.
  • Hodgson, D. (1988). “Orthodoxy and Revisionism in American Demography.” Population and Development Review 14(4): 541-569.
  • Hodgson, D. (1991). “The ideological origins of the Population Association of America.” Population and Development Review 17(1): 1-34.

 / Por Borja Domingo Fernández

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One Response to The Idea of Demographic Transition and the Study of Fertility Change: A Critical Intellectual History

  1. Juan parejo dice:

    Después de leer este artículo consulte la web del proyecto History & Policy que dirige Szreter, http://www.historyandpolicy.org/index.html, tiene papers de títulos muy sugestivos y además una red social para historiadores, eso si, para registrarse hay que llamar por telefono¡¡

    Sobre el artículo decir que me sugiere la siguientes preguntas: ¿qué pasó con la demografía europea?, ¿hay referencias parecidas para este caso?

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